Los
árboles son los más grandes maestros que he conocido en la Tierra.
Son
únicos.
Son
seres que ponen primero el dar, por encima del recibir.
Son agradecidos.
Los árboles saben apreciar lo esencial de la vida: la tierra, el agua, el calor y la luz del Sol que reciben para vivir...
Son
nobles.
Los árboles siempre
valoran cada cuidado y detalle que tengas con ellos.
Son
fuertes y tenaces.
Los árboles saben bien cómo aprovechar lo que tienen a su alcance y sin embargo, también siempre
se esfuerzan en crecer, para entonces poder brindar más a los demás…
Son
generosos.
Los árboles nos
regalan oxígeno, agua, su sombra, sus frutos y hacen de este planeta un mejor y
más bello lugar para vivir…
Son verdaderos filántropos.
Los árboles saben que a pesar de no poder moverse y vivir “solitarios”, ellos son parte de algo más
grande, que junto a otros árboles crean comunidad, que forman parte de un todo
y que por eso vale la pena existir y hacer lo que les toca…
Son
testigos de grandes historias.
Los árboles han
visto a un niño crecer, han visto a una familia comer bajo su manto, han visto a un
perro correr de felicidad, han sido cómplices de una pareja haciendo el amor…
Son sabios.
Los árboles saben que la vida tiene ciclos y que por eso hay que desprenderse hasta de lo más valioso, de sus hojas, de sus frutos, de un ser amado, porque sólo así se puede seguir creciendo…
Son grandes maestros.
Los árboles son todo eso que la especie humana no ha
logrado ser, por eso están aquí aunque se les ignore, siguen aquí para enseñarnos
con su ejemplo que siempre podemos ser no sólo mejores seres humanos, sino también
mejores seres vivos.
Es por eso que cuando
un árbol muere, se muere una parte de mí, una parte de ti, una parte de todos...
@Agustin_RiveraH