
Deambulo, vagando a la deriva...
Pero siempre buscando tus ojos y tu sonrisa.
Esa bella sonrisa,
la misma que me atrapó,
la que me tiene preso,
la que me hace creer...
Basta, que esto no es casualidad,
estamos más que conectados,
aunque lo intentes negar.
Aunque en nuestros discursos no se diga,
nos estamos gritando de Amor.
Escúchanos, hablando entre líneas,
nos confesamos,
sin esconder la razón...
El miedo no figura,
no está presente en mí,
mucho menos la duda,
esa sólo permanece en ti.
Así como crece el sentimiento,
igual crece el dolor.
El no poder decirte lo que siento,
me está mordiendo el corazón.
Si no lo has vuelto a escuchar de mi voz,
mis ojos honestos te lo recuerdan,
te lo gritan cada vez que se encuentran con los tuyos,
te lo susurran cada vez que me voy.
Las horas se vuelven más lentas para volver a verte,
¿Pero de qué me sirve sentarme a tu lado?
Si no puedo tenerte.
Arriesgarme a todo podría ser el único camino,
dejar de callarme,
dejar de fingir,
ya de ti depende nuestro destino,
pero nunca me pidas dejar de sentir.
Si decides estar conmigo,
mi alma dejará de estar muerta.
Si prefieres salir de mi vida,
te pido que cierres la puerta.